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Publicado por adminkatabasis at 5 febrero, 2022
Categorías
  • Poesía
Tags
  • Caro Poe
  • Fernando García Magdalena
  • Poesia
  • Zombie

Ilustración: Caro Poe

 

Fernando García Magdalena

 

 

Después de la gran farturada a pan y vino

-que no dejan de ser la carne y la sangre de nuestro señor, toda la carne-

terminan la cena haciendo un simpa

y se terminan el vino en el monte,

cual botellón en El Carbayu.

«Peeeeeeedrooooooo, máquina

dame dos hostias como panes

antes de que salga el sol,

que mañana tengo juicio por la mañana

y no me niegues dos veces esta última litrona,

que estaremos todos borrachos antes de que cante el gallo»

Y Judas fue el único que acabó sin beber

porque era el que llevaba el Seat Panda 0

-que de aquella existían-

y los romanos al ver tanto follón,

cometió el peor pecado de todos,

lo imperdonable, EL PECADO CAPITAL,

no llevaba documentación y Jesús le robó esas 30 monedas para el pan…

entonces, decidió ahorcarse en un árbol

-sabia elección-.

Todos presos, Cristo el primero

y los demás, a la fuga.

Y ahí fue, cuando haciendo la señal de la cruz,

pero de verdad, la primigenia,

un romano calentón vio esa musculatura

digna del hijo de Dios…

El romano, días antes, se empotró a una cabra muerta,

sus bacterias se metieron por su organismo

y se convirtió en Zombie asintomático.

Y cuando fue a puntillas al santo sepulcro,

movió ligeramente la piedra

para tapar con sus heridas con su espada romana -made in China-

Manos, pies y la herida en el corazón,

cubiertas de requesón…

Encerrado en una cueva

y tapado con una sábana

del virus se contagiaba…

y al tercer día

se levantó…

Para empezar su venganza…

Jesús

Ha

vuelto

Mordió a María Magdalena

y la contagió del espíritu santo,

Jesucristo ha resucitado,

su cuerpo se ha regenerado,

corre el vino por su san-gre

mientras da las hostias,

repartiendo eucaristía

no se libró ni la Virgen María.

«Aquí tienes mis manos,

mete tus dedos, aquí tienes mi llaga»

y del súper puñetazo

ni Santo Tomás se ha salvado,

hace poco fue la última cena,

tengamos hoy nuestra última ensalada,

Jesús está descontrolado,

se ha cargado hasta al Apóstol Santiago

y ahora va a por Poncio Pilato…

En Jerusalén todos salen corriendo

por la presencia del nazareno,

multiplica los panes y los peces

y divide en dos a los ateos,

con la santa granada

reventó el tempo de Judea

y desde el Monte Calvario

clamó desde lo más alto:

«Se acabó Poncio,

la altura me da ventaja»

En el nombre del padre

del hijo y del espíritu santo,

Judas ha resucitado

y busca recoger lo robado,

sus 30 monedas,

su legado.

«Yo soy Jesucristo de Nazaret,

tú mataste a mi padre,

prepárate a morir»

clamaba en pesadillas,

mientras soñaba con Nietzsche

porque ahora, ni un superhombre

podría salvarle de lo que le esperaba.

Lanzando rayos láser por los ojos

y Judas Iscariote lanzándole besos,

Jesús le roba la delantera

y lo crucifica, como a Conan

porque aunque sea el hijo de Dios,

«Sabe que aún hay aquí

hijos de Caín»

Por los siglos de los siglos. Amén

 

 

 

Fernando García Magdalena


 

Caro Poe

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