En ocasiones algunos creadores ─ya sean escritores, guionistas, músicos, compositores, escultores, etcétera─ tienen una idea a la que le quieren dar forma. En su mente es perfecta, pero pocas veces se parece al pensamiento original. El resultado no es indeseado, solo es distinto a lo planeado. Esa imagen detonadora puede ser una anécdota propia o ajena, un sueño o un lejano recuerdo. Pero a veces el proyecto surge por sí mismo y llega a recorridos inimaginables.