

Rolando Reyes López
Adiós, regreso a las cenizas del tiempo,
voy a descubrir otras palabras; guarda mis recuerdos
en la página que destinas a las memorias.
Tengo prisa, mis manos son, literalmente,
un conjunto de huellas ilegibles,
su contenido es aún misterioso.
Adiós, voy a construir mi propio atardecer,
uno tan resistente que no pueda morir.
Ternura, no me iré por los andenes,
voy a descender por las gotas, casi perfectas,
que brotarán de tus ojos claros;
este adiós se elevará por encima del olvido,
va a hacer su viaje junto al ave que resucita
y va al cielo.
Me voy de aquí, aquí soy minúsculo,
rumor que se deshace en sus secretos;
adonde voy no hay Evas, solo semillas.
