• Desciende al mundo de la cultura literaria
  • contacto@katabasisrevista.com
katabasiskatabasisms-icon-310x310ms-icon-310x310
  • Actualidad
  • Arte
    • Artes Escénicas
    • Artes Plásticas
    • Cinematografía
    • Música
    • Recomendaciones Literarias
    • Videojuegos
    • Anime
  • Saberes
    • Ciencia
    • Filosofía
    • Gastronomía
    • Historia
  • Opinión
    • Chismes Literarios
    • Crónica
    • Entrevistas
    • Ensayo Literario
    • Opinión
    • Fomento de escritura
  • Creación
    • Cuento
    • Dramaturgia
    • Híbridos
    • Microficción
    • Novela
    • Poesía
    • Relato
    • Traducción
    • Narrativa Gráfica
  • Multimedia
    • La Barca de Caronte
    • Eco de las Musas
    • La Cera de Pigmalión
    • Podcast
    • Anábasis
  • Revista
  • Directorios
    • Dirección
    • Diseño
    • Redacción
    • Multimedia
  • Convocatorias
    • Convocatoria artículos
    • Convocatoria Textos Literarios
    • Convocatoria Infantil 2021
  • Talleres
    • Taller de Textos Literarios | La Memoria del Alma

La ciudad que me vio crecer

  • Home
  • Creación Híbridos
  • La ciudad que me vio crecer
El sueño de Daniela
5 noviembre, 2020
Hopper
5 noviembre, 2020
Publicado por adminkatabasis at 5 noviembre, 2020
Categorías
  • Híbridos
Tags
  • Híbrido
  • La ciudad que me vio crecer
  • Pera
  • Planetick

Ilustración: Pera

 

Planetick

 

 

La caminata

 

Esa tarde regresé caminando a casa. Los pies me ardían y no sabía si era por el cansancio de haber jugado dos partidos o por pasarme toda la tarde caminando, pero ¡Qué rico había desayunado!, unos tacos de canasta y un Boing de mango. El cansancio y los años esculpidos en la cara del señor se percibían desde la Avenida División del Norte, siempre estaba ahí, bien tempranito. Abandonado. 

—Ándale, no seas puto y dile que les ponga salsa a los tuyos— me decían mis compañeros.

Todos los fines de semana eran lo mismo: unas retas y me regresaba a la casa, no sin antes pasar por los sórdidos vagones del metro Indios Verdes y las descuidadas calles que dan forma a mi colonia. 

—Oye güey, ¿Cómo te regresas a tu casa? Es que siempre te vas bien temprano. 

Se me aceleró el corazón, se me calentó la cara y el alma se me hundió en la vergüenza. 

—En taxi, obviamente— No se vayan a enterar de que me gasto lo del pasaje en los tacos. 

Ya no sería como ellos. 

 


Don Horacio

 

Y no vayas a hacer ruido cuando abra la puerta. ¿Entendiste? Que no me pagaron hoy. 

—Sí, má.

La noche cubría las tristes calles por las que rápidamente caminábamos. Un fuerte tirón me separó de mi madre. Las piernas me ardían y mi brazo, torcido y raspado por sus largas uñas, suplicaba un descanso. Tropecé con un bache. 

—¡Ay Cristóbal! estás bien pendejo. Camina bien y apúrate. No ves que no me gusta caminar por aquí a estas horas de la noche

Su mano se metió en el bolsillo que pendía de su hombro, moviéndose sagazmente. El sonido de las llaves golpeándose unas contra otras rompió la tranquilidad de la que, por primera vez, éramos testigos en aquella derruida vecindad. Primer obstáculo conseguido. 

—Escúchame bien. Voy a mover la bicicleta y el tanque de gas y vas a abrir la ventana por la que se metía tu hermano, vas hasta la puerta y con mucho cuidado jalas la chapa.

—¿Qué pasó, doña?, ¿Cuándo me va a pasar la renta? Ya son tres meses los que me debe. 

La sangre me hervía, la adrenalina inundaba mi cuerpo y unas perlas de sudor comenzaban a bajar por mi frente, recorriendo mi cuerpo. Una estrepitosa cantidad de recuerdos azotaban mi cabeza mientras mis puños molían la carne de su cara. Un frenesí de movimientos se apoderó de mí. 

La sangre se deslizaba suavemente por la escalera. —Orale mijo, metete rápido.

—Mañana sin falta le pasó la renta, Don Horacio. 



El perro 

 

—Orale culeros. El que gane se queda con la vacante— repetía furioso aquel hombre mientras nos bajaban de la camioneta y nos metían a patadas a un círculo mal hecho con gises. 

—Se los dije pendejitos. Yo no me ando con mamadas. Esta noche uno de ustedes se muere— La sangre brotaba de su ceja izquierda, sus ojos se hinchaban de dolor y su corazón se lo tragaba el odio. 

—Oiga jefe, ¿Les echamos una navaja?
—No —dijo con voz seca— Así como se chingaron al Rafa se van a chingar entre ellos, a pura patada. Tienen que aprender a respetar.

Te vi a los ojos con tanta tristeza. Te conozco de toda la vida, Luis, pero eres tú o soy yo. 

La tiza blanca poco a poco se tornaba roja. 

 

 

 

Planetick

Perfil sin f

 

Pera

Pera

Total Page Visits: 1062 - Today Page Visits: 1
Compartir
adminkatabasis
adminkatabasis

Relacionados

Imagen: Caro Poe

5 septiembre, 2020

Estamos conspirando contra ti


Leer más

Ilustración: Maricielo

5 marzo, 2020

Sol de medianoche


Leer más

Foto: Caro Poe

5 marzo, 2020

Una foto de mi tío abuelo


Leer más

Deja un comentario Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Nuestros amigos

Disfruta también:


  • Definición «básica» de color…Definición «básica» de color…5 junio, 2019
  • Este soy yo: Guillermo ArriagaEste soy yo: Guillermo Arriaga5 diciembre, 2020
  • Año 0.|No. 1|2019Año 0.|No. 1|20195 abril, 2019
  • Julio es la poesía que se levanta del libro y se hace humanaJulio es la poesía que se levanta del libro y se hace humana5 abril, 2020
  • Okupas no es para caretasOkupas no es para caretas30 agosto, 2021
  • El puñal en la manoEl puñal en la mano5 marzo, 2021
  • MolestiaMolestia5 octubre, 2021
  • De agujeros negros y estrellas: Stephen HawkingDe agujeros negros y estrellas: Stephen Hawking5 junio, 2019
  • AltarAltar5 noviembre, 2020
  • CARONTE, RELATO DE LORD DUNSANY │NARRACIÓN ILUSTRADA│CARONTE, RELATO DE LORD DUNSANY │NARRACIÓN ILUSTRADA│5 junio, 2019

Tags

  • ¡Que no cunda el pánico y coge una toalla!
  • ¿A qué le teme el investigador Héctor Hernández?
  • ¿Cabe el manga en la literatura?
  • ¿Qué es la muerte?
  • ¿Qué le hizo la curiosidad al gato?
  • ¿Qué puede hacer la poesía por ti?
  • ¿Vivimos en una simulación?
  • @nostare_
  • #Hispanoamérica
  • #Prosa
© 2020 Revista Katabasis.