

Alejandro Zaga
Fragmentada está tu piel, amorosa nación
pero no tus entrañas, protegidas por santos
que al santiguarnos incitan a tomar la acción
e inspiran esperanza para nimiar los llantos.
Dedicados al canto de sudor, fuerza y tierra,
somos hermanos furiosos y con grandes manos
de hierro como palas, como picos o sierras
con las que convertimos las montañas en llanos.
En silencio como esperanza y no como luto
los brazos levantados, las lágrimas ocultas
¡Que se sepa que este pueblo es un diamante en bruto
y que estos brazos mexicanos son catapultas!
Alza el puño para atender la voz del asfalto
Si aún gime el escombro no cansará su carga
a nuestras almas ya no las toman por asalto
pues ya hemos aprendido a tragar saliva amarga.
Mocedad hercúlea que al aliento se aferra
apuesta su optimismo por un futuro sano.
Sabiéndote buscado la oscuridad no aterra.
Pues ahora esperas calmo el puño de un hermano.
