Cuando iniciamos el proyecto, todo el equipo estaba tan emocionado y decidido a emprender este viaje, este descenso al mundo de la cultura literaria, sin que tuviéramos idea de si lograríamos sobrevivir al primer número. En lo personal, mi mente concebía un proyecto, si acaso, de un año. No me sentía capaz de dirigir una revista que por falta de planificación pudiera estancarse.