

Myra Nova
Ella, el viento fuerte,
yo, la mar en calma;
ella despeina los abismos,
yo dibujo las olas.
Ella un lienzo de hojas secas
y yo un espejo de espuma,
ella, la locura incierta
y yo, la nostalgia oculta.
Ella va conquistando los tristes amaneceres,
yo solo descifro las noches mustias;
ella, la diosa divina
que se pierde entre el placer de un desafío,
yo, la sirena dormida
que no tiene nombre o tal vez nunca ha tenido.
Ella, negro y rojo,
yo, verde azul marino.
Ella es la dulce miel
yo, un sabor desconocido;
ella, la musa eterna,
yo, la gitana del destino.
Ella se cubre de rosas el cuerpo desnudo
y yo develo las sombras que llenan este vacío.
Ella, esclava de sus deseos,
yo, prisionera de mis recuerdos.
Ella, libre de ataduras,
yo, mojada de misterios.
Ella, la luz,
yo, el silencio.
Yo, ángel y refugio de sus miedos,
ella, la parte de mí que no conocía.

