

María Alejandra Luna
Te guardo besos de miel.
Sabés que te los daría a la tarde
despreocupadamente
caprichosamente
callada, calladamente.
No los pedirías.
Nacerían predispuestos a tu boca.
Te guardo besos de luna.
Sabés que los soltaría de noche
furiosamente
ocultamente
apasionada, apasionadamente.
Los atraparías.
Nacerían predispuestos a tu caza.
Te guardo besos de tiempo.
Sabés que te los guardaría siempre
pacientemente
lejanamente
generosa, generosamente.
Después los buscarías.
Nacerían predispuestos a frenar mis “Te amo”.