• Desciende al mundo de la cultura literaria
  • contacto@katabasisrevista.com
katabasiskatabasisms-icon-310x310ms-icon-310x310
  • Actualidad
  • Arte
    • Artes Escénicas
    • Artes Plásticas
    • Cinematografía
    • Música
    • Recomendaciones Literarias
    • Videojuegos
    • Anime
  • Saberes
    • Ciencia
    • Filosofía
    • Gastronomía
    • Historia
  • Opinión
    • Chismes Literarios
    • Crónica
    • Entrevistas
    • Ensayo Literario
    • Opinión
    • Fomento de escritura
  • Creación
    • Cuento
    • Dramaturgia
    • Híbridos
    • Microficción
    • Novela
    • Poesía
    • Relato
    • Traducción
    • Narrativa Gráfica
  • Multimedia
    • La Barca de Caronte
    • Eco de las Musas
    • La Cera de Pigmalión
    • Podcast
    • Anábasis
  • Revista
  • Directorios
    • Dirección
    • Diseño
    • Redacción
    • Multimedia
  • Convocatorias
    • Convocatoria artículos
    • Convocatoria Textos Literarios
    • Convocatoria Infantil 2021
  • Talleres
    • Taller de Textos Literarios | La Memoria del Alma

Prefiero amar

  • Home
  • Actualidad
  • Prefiero amar
Gracias a vos, Eduardo
5 abril, 2020
Adiós a Gus Rodríguez
16 abril, 2020
Publicado por adminkatabasis at 9 abril, 2020
Categorías
  • Actualidad
Tags
  • Actualidad
  • Aute
  • Caro Poe
  • La belleza
  • Prefiero amar

Ilustración: Caro Poe

 

Tonatiuh Teutli

 

 

No sé si era el viejo camino a la Ciudad de Oaxaca o el regreso, hacia Morelia, de los pueblos de la orilla del Lago de Pátzcuaro donde lo escuché por primera vez. Hartos de las estaciones de radio locales, decidimos buscar uno de esos discos rayados de mi padre en la guantera de la camioneta y colocamos el menos dañado, por no decir el único que funcionaba. La historia de un hombre que ignora conscientemente el matrimonio de su ligue o la de los recuerdos de secundaria durante la época oscura del Franquismo me atrapó para que, casi diez años después, pueda escribir este testimonio de lo que fue Luis Eduardo Aute para un millennial como yo.

Para un adolescente que se formó siempre como el outsider, misfit, apestado de su generación, la figura de Aute no podía ocupar otro papel que el de mensajero, tal vez traductor, de sentimientos pubertos hacia oídos que jamás se acercaron a escuchar. Cuando las caderas en desarrollo se dieron a notar por su lejanía física y no quedó más que el insomnio provocado por las tristezas de pecho, ahí estaba Luis Eduardo con «Mojándolo todo» para demostrar lo letrado que puede ser el deseo carnal. Frente a la desventaja que dolía en las pocas monedas en los bolsillos preparatorianos, había que argumentar que uno pretende lo inmortal para ocultar la envidia a ese amante más letal. Y así recordar a la abuela viendo a una Bárbara Mori jovensísima asegurar amores, querer con alevosía.

Uno de mis mejores amigos no podía escucharlo porque, irremediablemente, le ponía melancólico al pensar en su ex pareja, que no soportaba al español y que, sin embargo, había colocado «Las cuatro y diez» como la canción oficial de esa relación que nunca decidió si quería helado de fresa o pedían ya el café y, en esa indecisión, se condenó al olvido. Y así, cada canción que está en mi gusto puede conectar inmediatamente con una anécdota o con sueños, que pocas veces se cumplieron. Después de leer el mensaje que me avisaba de su fallecimiento, leí una columna periodística que me quebró por ser un deja-vú: todos queremos ser como Aute. Y sí, a pesar de los años, declaro que sigo queriendo ser como él, o mejor dicho, como sus canciones.

Polifacético en el ámbito artístico, el madrileño es famoso por esas canciones convertidas en escaleras aspiracionistas, en senderos donde no importa el gasto sino el gusto, amar la trama más que el desenlace, diría uno de sus herederos de este lado del océano. Ser como las canciones de Luis Eduardo es vivir la experiencia misma, sin dejarse rebasar por los límites de la ética. Si escogiera un par de canciones para ser enterrado hoy mismo y que delataran mi intento de vida serían «Prefiero amar» y «La belleza». Lo que sucede entre una y otra es el color del éxito de lo sufrido, y vivido, sin dejarse llevar por la mano invisible del mercado. Esta es la enseñanza que dejó desde aquel adolescente viajero a este joven adulto en crisis, es decir, homogéneo a su generación que nació pérdida y, sin embargo, intacta por aún reivindicar en el credo de que la belleza, no debe ni puede, rendirse ante el poder. Y nada más, nada más...

 

Tonatiuh Teutli

Tonatiuh Teutli

Total Page Visits: 1376 - Today Page Visits: 1
Compartir
adminkatabasis
adminkatabasis

Relacionados

Ilustración: Caro Poe

10 marzo, 2022

Casa para tres de Hada Quelarre


Leer más

Ilustración: Caro Poe

9 marzo, 2022

Crónicas del dolor compartido con la lluvia


Leer más

Ilustración: Lizeth Proaño

31 enero, 2022

El sentido quijotesco en Cobra Kai


Leer más

Deja un comentario Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Nuestros amigos

Disfruta también:


  • 445 agosto, 2019
  • Jueves, 1 de febrero de 2003Jueves, 1 de febrero de 20035 marzo, 2020
  • AzulAzul28 diciembre, 2020
  • David Forigua26 julio, 2020
  • De amantes, desamor y otras palabrasDe amantes, desamor y otras palabras15 febrero, 2021
  • La verdadera batalla de NieR Autómata: Nihilismo vs EstoicismoLa verdadera batalla de NieR Autómata: Nihilismo vs Estoicismo5 febrero, 2020
  • El camino de la nostalgiaEl camino de la nostalgia5 octubre, 2021
  • AnonymousAnonymous5 marzo, 2021
  • El sueño de DanielaEl sueño de Daniela5 noviembre, 2020
  • VonPeps4 octubre, 2020

Tags

  • ¡Que no cunda el pánico y coge una toalla!
  • ¿A qué le teme el investigador Héctor Hernández?
  • ¿Cabe el manga en la literatura?
  • ¿Qué es la muerte?
  • ¿Qué le hizo la curiosidad al gato?
  • ¿Qué puede hacer la poesía por ti?
  • ¿Vivimos en una simulación?
  • @nostare_
  • #Hispanoamérica
  • #Prosa
© 2020 Revista Katabasis.