En cualquier actividad que repitamos constantemente adquiriremos experiencia y mañas que nos facilitarán su realización. A estas alturas, cada equipo ya sabe bien qué arnés va en dónde, conocemos a la perfección los códigos con los cuales comunicar las emergencias y ya no olvidamos cargar la batería de nuestras linternas antes de comenzar este descenso bimestral. Con cada misión de esta minería cultural aprendemos a sortear dificultades y a confiar en que quien sostiene nuestra cuerda no nos dejará caer.